Fast Fashion: tenemos que hablar

Hoy por hoy, parece que cada armario y cada plaza comercial han sido invadidos por el fast fashion: un fenómeno de la industria fashionista que privilegia la producción en serie y el bajo costo de las prendas y “democratiza” las tendencias que vemos en las grandes pasarelas del mundo. ¿Pero a qué costa?

Nunca como ahora habíamos visto que una temporada acabara en un abrir y cerrar de ojos, ¡las tiendas llegan a tener hasta 18 "temporadas" en un solo año! Pero esas prendas que tantos suspiros nos arrancan, duran menos de lo que tardamos en leer este artículo. 

Lo sentimos, Fast Fashion, pero esta relación no puede seguir así. Así que siéntate: tenemos que hablar. 

Nunca has sido detallista

¡Claro que nos gusta lucir espectaculares! Y por supuesto: no hay momento que se compare con la emoción de estrenar un vestido, pero queremos tomar nuestas propias decisiones y ya sabemos que tú nunca vas a cambiar: vas a seguir vendiéndonos ropa de mala calidad, bajando tus precios y haciendo todo lo posible para que nos quedemos contigo, y, aunque nos duela dejarte, tenemos que reconocer que nosotras valemos mucho más de lo que nos has hecho creer.

No eres tú: somos nosotras

A veces todo lo que vemos en tus tiendas nos encanta, pero la temporada siguiente ya no entendemos nada. Aunque te soprenda saberlo, no nos gusta lucir exactamente igual a todas. Mucho menos que nos digan qué debemos usar o cómo debemos lucir. ¿La última tendencia? Eso sólo sirve para llenar otra vez tus aparadores. 

Nosotras queremos encontrar esa combinación que nos arranque suspiros. Queremos vernos al espejo y descubrir un lado nuevo de nosotras. Queremos que, a donde sea que vayamos, seamos recordadas por la forma tan única de lucir y expresarnos. Queremos que nuestro estilo permanezca aunque pasen las tendencias. Pero eso lleva tiempo, y tú no sabes esperar. 

Deberíamos ir más lento

¡Ya no te seguimos la pista! Un día, todas de terciopelo, otro día son las lentejuelas... Cambias tan rápido que no nos das tiempo de encontrar nuestro estilo, y el outfit que esta temporada nos hizo sentir como diosas de la pasarela, al día siguiente no podremos usarlo sin miedo a hacer el ridículo.

Hoy, cualquiera de nosotras puede tener en su armario hasta 4 veces más ropa que una mujer  de los ochenta. Y sin embargo, ¡nunca tenemos nada que ponernos! Todo está pasado de moda,  o no combina, o no es adecuado para nuestro clima. 

Queremos una relación a largo plazo

La ropa va mucho más allá de las tendencias: esa blusa, esa falda, ese vestido que tanto atesoramos, es especial porque guarda un poco de nuestra historia y se han ganado nuestro cariño a lo largo del tiempo. Hemos madurado, y buscamos algo más que un outfit para un fin de semana, o un vestido de una sola fiesta.

¡Queremos ropa que se quede con nosotras! Pero tú no buscas eso. Tus prendas se deshacen en un par de días para poder vendernos otra blusa la siguiente temporada. 

Cortemos por lo sano

Creemos que lo mejor es terminar. Ya no podemos seguir jugando tus reglas. Más que ropa a bajo costo, queremos prendas con alto valor para nosotras. En lugar de la última tendencia, buscamos un estilo que permanezca en el tiempo. Y no vamos a cambiar nuestra forma de lucir con cada capricho de la industria, por la misma razón que no cambiamos nuestra forma de ser y nuestros sueños cada temporada.

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